La ineficiencia más antigua del transporte por carretera es el retorno en vacío: cada kilómetro que lleva vacío al vehículo desde el punto de entrega hasta la base o hasta la siguiente carga consume combustible y tiempo pero no genera ingresos. Reducir la tasa de kilometraje en vacío es una de las formas más directas de aumentar la rentabilidad de la flota, y hoy existen más herramientas que nunca para lograrlo.
Bolsas de carga digitales
Las bolsas de carga son mercados que ponen en contacto al vehículo que busca carga de retorno con la carga que busca transportista. La clave del uso correcto es la planificación: la carga de retorno debe buscarse al planificar el viaje, no después de que el vehículo quede vacío. Las flotas que evalúan los puntos de carga alternativos a lo largo de la ruta y las ventanas de entrega flexibles obtienen ingresos regulares de las bolsas.
Los pasos de un enfoque sistemático
- Medir la tasa de kilometraje en vacío por línea: lo que no se mejora, no se puede gestionar
- Establecer acuerdos de línea bidireccional con clientes regulares
- Combinar viajes multiparada con software de optimización de rutas
- Elegir el tipo de semirremolque apto para carga bidireccional: una carrocería multiuso trabaja en dos mercados
- Realizar reparto de carga mediante colaboraciones regionales y redes de transportistas
El kilometraje en vacío nunca puede reducirse a cero; pero en las flotas que miden, planifican y sitúan las herramientas digitales en el centro de la operación, puede reducirse de forma permanente. La ganancia no es solo financiera: la flota que reduce su kilometraje en vacío también reduce su emisión por transporte y ofrece un precio más competitivo a su cliente.