El destino clásico de un semirremolque retirado del servicio es conocido: espera en un rincón, y después el chatarrero a cambio del recibo de la báscula. Sin embargo, ese mismo vehículo, visto con una mirada sistemática, es un inventario de componentes formado por ejes, componentes de frenado, elementos de suspensión y llantas, además de toneladas de acero y aluminio. Los estudios académicos sobre el desmontaje y la recuperación de vehículos pesados muestran que la evaluación planificada de este inventario genera un valor notablemente mayor que el desguace en bloque.
El Proceso Planificado de Fin de Vida
- Evaluación: determinación del estado del vehículo componente a componente y extracción del potencial de segunda vida
- Desmontaje: separación sin daños y clasificación de las piezas reutilizables
- Descontaminación: eliminación conforme a normativa de aceites, líquidos de frenos y materiales peligrosos
- Separación de materiales: orientación del acero, aluminio, caucho y plástico hacia flujos separados
¿Dónde está Oculto el Valor?
Un eje o componente de frenado en estado utilizable vuelve al mercado de recambios a un precio muchas veces superior al valor del material. El metal limpio separado alcanza un precio mayor que la chatarra mezclada. En carrocerías especiales como las cisternas, el certificado de descontaminación es la condición previa de cada paso siguiente, y cuando se hace correctamente, el aluminio de la carrocería es una de las partidas de recuperación más valiosas. El fin de vida no es el último coste del vehículo, sino su último ingreso, siempre que se planifique.
Referencias
- Saidani, M., Yannou, B., Leroy, Y. & Cluzel, F. (2020). Dismantling, remanufacturing and recovering heavy vehicles in a circular economy. Resources, Conservation and Recycling, 156, 104684. DOI: 10.1016/j.resconrec.2020.104684