El peligro más insidioso en el llenado de combustible es invisible a simple vista: al fluir, el líquido acumula carga eléctrica por fricción con las superficies de tubos y mangueras. Esta carga acumulada dentro del tanque puede descargarse, en condiciones adecuadas, con una sola chispa; y la energía de esa chispa es más que suficiente para inflamar el vapor de combustible.
¿Dónde y cómo se acumula la carga?
La generación de carga aumenta con la velocidad del flujo; los filtros y los codos de tubería aceleran la generación al ampliar la superficie de fricción. Que el líquido llene el tanque por caída libre desde arriba (llenado por salpicadura) aumenta tanto la producción de vapor como la separación de carga; esta es una de las razones por las que se prefiere el llenado por el fondo. La carga dentro del tanque conserva su presencia durante un tiempo incluso después de terminado el llenado; por eso los tiempos de espera tras el llenado figuran en los procedimientos.
Línea de defensa: equipotencialidad y puesta a tierra
- Primer paso antes del llenado: conectar la pinza de puesta a tierra a una superficie metálica limpia; una superficie pintada o sucia falsea la conexión
- Conexión equipotencial entre la cisterna, la isla de llenado y la tubería: si no hay diferencia de potencial, tampoco hay chispa
- En sistemas con monitorización de puesta a tierra, que el llenado no comience sin verificar la conexión
- Mantener la velocidad de flujo, especialmente al inicio del llenado, dentro de los límites definidos en el procedimiento
- Control diario de cables trenzados rotos, pinzas sueltas y puntos de conexión corroídos
En el lado del diseño, el enfoque de Barlas es claro: los puntos de puesta a tierra deben ser accesibles, estar señalizados y tener una conexión conductora continua con la carrocería. La electricidad estática no es un destino ingobernable, sino un riesgo que se anula con disciplina.