La única parte del semirremolque que toca la carretera es el neumático, y el parámetro más importante del neumático es la presión. La baja presión aumenta la resistencia a la rodadura y eleva en silencio el consumo de combustible, acorta la vida del neumático con desgaste en los hombros y aumenta el riesgo de reventón en carretera al elevar el calentamiento. El problema es que no se ve a simple vista: un neumático que parece visiblemente deshinchado ya lleva tiempo por debajo del umbral crítico.
¿Cómo funciona el sistema?
El sistema de monitorización de presión de neumáticos (TPMS) lee de forma continua el dato de presión y temperatura del sensor de cada rueda; cuando los valores caen por debajo del umbral, avisa al conductor y, a través de la telemática, al centro de la flota. En instalaciones avanzadas entran en acción sistemas de inflado automático que corrigen la presión durante la marcha, sin que el conductor tenga siquiera que percatarse.
Partidas de ganancia
- Menor resistencia a la rodadura y consumo de combustible con la presión correcta
- Mayor vida del neumático y valor de la carcasa gracias a un desgaste uniforme
- Reducción de los retrasos causados por averías en carretera y reventones
- Gestión del suministro de neumáticos basada en datos gracias al historial de presión
Si se considera la gran cantidad de neumáticos que giran en un semirremolque, el control manual uno por uno resulta en la práctica siempre incompleto. El TPMS automatiza esta tarea y su coste se amortiza a sí mismo incluso con una sola avería en carretera evitada. Rara vez, en la eficiencia de una flota, un equipo tan pequeño toca un área tan amplia.