En la carga superior tradicional, el operario sube a la parte superior de la cisterna, abre la tapa y el líquido se vierte en el tanque desde arriba. En la carga por el fondo, en cambio, la conexión se realiza mediante acoples secos de bloqueo situados en el nivel inferior del tanque; el líquido entra en el tanque desde abajo, de forma controlada. Esta simple diferencia cambia radicalmente el panorama de seguridad y eficiencia.
Las Tres Ganancias de la Carga por el Fondo
- Seguridad: El operario no sube a la parte superior del tanque; el riesgo de trabajo en altura desaparece. Como el líquido entra sin salpicar, se reduce la generación de carga estática y la formación de vapores
- Velocidad: Varios compartimentos pueden conectarse y cargarse simultáneamente; se acorta el tiempo en la isla de carga y el vehículo vuelve antes a operación
- Medio ambiente: El vapor que se desplaza del tanque durante la carga no va a la atmósfera, sino a la línea de recuperación de vapores; se reduce tanto la pérdida de producto como la emisión
¿Cómo Funciona la Recuperación de Vapores?
Al entrar el líquido en el tanque, desplaza la mezcla de vapor y aire que hay dentro. En la cisterna de carga por el fondo, esta mezcla se recoge mediante el canal de vapor situado en la parte superior del tanque y se envía a través de un acople independiente a la unidad de recuperación de la terminal; allí el vapor se convierte de nuevo en líquido. La misma línea, en la entrega a la estación, funciona esta vez en sentido inverso: el vapor que sale del tanque de la estación se recoge en la cisterna.
La columna vertebral de seguridad del sistema la forman los sensores de sobrellenado y la verificación de puesta a tierra: el sensor vigila el límite de llenado de cada compartimento y, si se supera, la terminal corta automáticamente la carga. Una cisterna de carga por el fondo bien diseñada es uno de los pocos ejemplos de ingeniería en los que la velocidad no se roba a la seguridad.