Vistos desde fuera, dos cilindros se parecen; pero la cisterna de combustible y la de GLP son vehículos de mundos de ingeniería diferentes. La diferencia puede resumirse en una frase: el combustible es líquido a presión atmosférica, mientras que el GLP solo permanece líquido bajo presión. Por eso el cuerpo no es un recipiente, sino un equipo a presión.
Reflejos de la Presión en el Diseño
- Espesor y material: La presión interna continua exige acero de pared gruesa y certificado como recipiente a presión; la finura del cuerpo de aluminio de combustible no es válida aquí
- Sección y extremos: La presión obliga a una sección circular; los extremos del tanque se cierran no con tapas planas, sino con formas abombadas
- Sin compartimentos: Frente a la estructura multicompartimentada de la cisterna de combustible, el tanque a presión suele ser de un solo volumen; los rompeolas internos gestionan el oleaje
- Equipamiento de seguridad: Las válvulas de alivio de presión, las válvulas de corte por exceso de flujo y las válvulas de fondo de seguridad intrínseca con cierre remoto son el seguro del sistema
Hábitos Operativos que se Diferencian
Como el volumen del gas a presión varía notablemente con la temperatura, el tanque nunca se llena por completo; en cada carga se deja el volumen de seguridad en el que se expandirá el líquido al calentarse. Mantener el cuerpo de color claro frente a la insolación y las superficies reflectantes son medidas simples pero eficaces que evitan un aumento innecesario de la presión interna. Durante la transferencia, el control de fugas en las conexiones se realiza con detector, con una disciplina más estricta que la inspección visual del combustible.
Resumen: diseñar una cisterna de GLP no es añadir presión a un vehículo que transporta líquido; es trasladar la ingeniería de recipientes a presión al chasis.