La Unión Europea pone en marcha el mecanismo de ajuste en frontera de carbono para evitar que el coste de carbono que aplica a su propia industria se vea eludido mediante las importaciones. La esencia del mecanismo es simple: los productos intensivos en carbono que entran en la UE —empezando por el acero— soportan un coste adicional según la emisión generada durante su producción. Como la principal materia prima del semirremolque es el acero, esta regulación concierne directamente al cuadro de costes del sector.
El efecto en cadena
El coste del carbono repercute primero en el fabricante de acero, de ahí a los precios, de los precios al coste del semirremolque y, finalmente, a las tarifas de transporte. Mientras el acero procedente de rutas de producción de alta emisión se encarece, aumenta la competitividad del acero bajo en carbono y con contenido reciclado. El fabricante que reestructura su cadena de suministro en este eje puede convertir la fluctuación de costes en ventaja.
Hoja de ruta para el fabricante
- Empezar ya a exigir a los proveedores datos de emisión por producto
- Cualificar alternativas de acero bajo en carbono y procedente de horno de arco eléctrico
- Reducir el consumo de acero por vehículo mediante ingeniería de aligeramiento
- Aumentar la eficiencia del material mediante la planificación de corte y la gestión de mermas
El dato de carbono entra ya en el pliego técnico de la compra: en las licitaciones de mañana se preguntará tanto por la emisión incorporada del producto como por su precio. El fabricante que conoce su material, documenta su cadena de suministro y transporta más con menos, será el ganador de esta transformación, no su perdedor.