Durante muchos años el tacógrafo fue un dispositivo que solo registraba los tiempos de conducción y descanso. Con la generación del tacógrafo inteligente el panorama ha cambiado: el dispositivo procesa ahora automáticamente los puntos de posición, los pasos de frontera y las operaciones de carga y descarga, y los organismos de control pueden acceder a estos datos de forma remota. Aunque el dispositivo reside en la tractora, la mitad de la operación registrada ocurre en el semirremolque.
¿Qué queda registrado?
- El desglose de los tiempos de conducción, pausa y descanso emparejado con la tarjeta del conductor
- Los puntos de posición de inicio, fin e intermedios del viaje, y los pasos de frontera
- La información de hora y posición de las operaciones de carga y descarga
- El cruce de los registros relativos a la combinación del vehículo con los sistemas de telemática
Al combinarse con la telemática del semirremolque
El dato del tacógrafo por sí solo narra al conductor; la telemática del semirremolque añade la historia del vehículo: aperturas de puerta, registros de temperatura, cargas por eje y datos del sistema de frenos. Cuando se combinan ambas fuentes surge el gemelo digital completo del viaje, lo que significa un expediente de defensa en una inspección, una herramienta de prueba frente al cliente y materia prima para el análisis de operaciones. La tarea del gestor de flota es establecer de forma consciente los permisos de acceso y el régimen de conservación de este flujo de datos. La flota que recopila los datos no para la inspección, sino para su propia eficiencia, sale ganando de esta transformación.