El hidrógeno es el candidato de la larga distancia en la electrificación del vehículo pesado: la pila de combustible genera la electricidad a bordo, el tiempo de repostaje se acerca al del diésel y no hay que transportar el peso de la batería. ¿Qué cambia entonces en el lado del semirremolque en esta transformación? La respuesta se agrupa en dos apartados.
Primer cambio: el semirremolque remolcado
Para el semirremolque detrás de una tractora de pila de combustible, las expectativas son en gran medida las mismas que con la tractora eléctrica: baja resistencia aerodinámica, baja resistencia a la rodadura y ligereza. Como el hidrógeno es un vector energético caro, la presión de eficiencia no disminuye, sino que aumenta. Los semirremolques con apoyo de e-axle aportan la misma contribución al sistema de pila de combustible: se recupera la energía de frenado y baja la demanda de potencia pico.
Segundo cambio: el propio hidrógeno será carga
A medida que crezca la economía del hidrógeno, crecerá también la necesidad de transportarlo desde los puntos de producción hasta las estaciones de repostaje; esto significa un nuevo mercado para los fabricantes de cisternas y de haces de tubos (tube trailer). Estos vehículos no son cisternas corrientes:
- Diseño de recipiente y equipo certificado apto para el transporte de gas a presión
- Aumento de la carga útil mediante tecnologías de tubos ligeros con bobinado de composite
- Estanqueidad y selección de materiales adaptadas a la estructura molecular pequeña del hidrógeno
- Pleno cumplimiento de los requisitos de la clase de gas peligroso de la normativa ADR
En resumen, el hidrógeno llegará al sector del semirremolque por dos vías: como fuente de energía de los vehículos que remolcamos y como carga de la nueva generación de cisternas que diseñaremos. El fabricante preparado en ambos frentes saldrá ganando.